Curso de Atención al Cliente y Nueva Ley ATC para Agentes
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Curso de Atención al Cliente y Nueva Ley ATC para Agentes en Aula Virtual Personalizada
Nuestra modalidad AVP es una formación en directo, práctica y 100% adaptada a vuestro equipo. No trabajamos con contenidos genéricos: diseñamos la formación en función de vuestro nivel, objetivos, procesos internos y necesidades reales de aplicación.
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Creamos el temario desde cero a partir de vuestras necesidades, nivel del equipo y objetivos concretos, priorizando aquellos contenidos que realmente aporten valor en el día a día.
Proyectos personalizados
Durante la formación trabajaremos con archivos, ejemplos, informes o procesos similares a los que utiliza vuestro equipo, para que el aprendizaje sea directamente aplicable al puesto de trabajo.
Sesiones en directo con consultor experto
Un formador especialista imparte las clases en tiempo real, resolviendo dudas, revisando casos concretos y adaptando el ritmo de la formación a la evolución del grupo.
Calendario adaptado a vuestra disponibilidad
Definimos conjuntamente fechas, horarios y duración de las sesiones para facilitar la asistencia del equipo y minimizar el impacto en la operativa diaria de la empresa.
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Homogeneiza criterios entre agentes, canales y turnos La atención al cliente se resiente cuando cada agente interpreta de forma distinta qué es una incidencia, cuándo escalar, qué registrar o cómo responder. Aquí se construye un lenguaje común y unas pautas compartidas, lo que facilita una atención más consistente, menos improvisada y mucho más fácil de supervisar y mejorar.
Reduce reclamaciones, repeticiones y escalados evitables Una mala atención suele generar nuevas llamadas, correos repetidos, tensión con el cliente y reclamaciones que podrían haberse evitado. El curso ayuda a corregir los puntos que más escalan: falta de trazabilidad, mensajes ambiguos, atención impersonal, cierres falsos, derivaciones poco claras y mala gestión de expectativas.
Deja herramientas reutilizables para la atención diaria El valor del programa no termina en la sesión. El equipo trabaja con guiones, FAQs, plantillas, ejemplos de registro, criterios de escalado, casos reales, pautas de lenguaje claro y situaciones de tensión. Eso permite aplicar lo aprendido directamente en llamadas, correos, chats, formularios y expedientes.
Profesionaliza el rol del agente de atención El curso ayuda a que la atención al cliente deje de verse como una función meramente reactiva o de bajo valor. Refuerza el papel del agente como profesional que informa, resuelve, contiene, registra, detecta riesgos, protege derechos y representa a la empresa en momentos críticos para la clientela.
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Diseñamos una formación a medida utilizando los documentos y flujos de trabajo reales de tu empresa.
Nueva Plataforma
de E-learningFormación en directo con plataforma de apoyo para reforzar el aprendizaje
Acceso a las grabaciones
Los alumnos podrán revisar las sesiones grabadas para repasar conceptos clave, recuperar explicaciones concretas o reforzar aquellos contenidos que necesiten después de la clase en directo.
Recursos formativos
Materiales, sesiones grabadas y documentación de apoyo quedan centralizados en la plataforma para que el equipo pueda consultarlos durante y después de la formación.
Confirmación de asistencia
La plataforma permite registrar y confirmar la asistencia de los participantes, facilitando el seguimiento de la formación y la gestión documental necesaria para la bonificación FUNDAE.
Ejercicios prácticos
Después de la formación en directo, los alumnos podrán acceder a ejercicios prácticos para aplicar lo trabajado en clase y consolidar el aprendizaje con actividades guiadas.
Acceso a las grabaciones
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Practica y mejora con nuestra plataforma
Una plataforma practica, con IA integrada y pensada para que mejores desarrollando. Se adapta a tu ritmo, te corrige al instante y te muestra tu progreso real.
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Aprende de cada acierto y fallo con explicaciones claras
Temario del curso
Encuentra todo el temario del curso aquí.
Evolución de la atención al cliente desde un rol reactivo hacia una función clave en la confianza, la reputación y la fidelización.
Relación entre experiencia de cliente, percepción de marca y capacidad real de resolver problemas desde el primer contacto.
Impacto de una mala atención sobre la insatisfacción del cliente, la repetición de contactos, las reclamaciones y la pérdida de confianza.
Diferencia entre atender rápido y atender bien, evitando que la presión por cerrar contactos perjudique la calidad del servicio.
Papel del agente en sectores regulados, servicios continuados y situaciones donde la incidencia afecta a la vida cotidiana del cliente.
Lectura de cada contacto como una fuente de información útil para mejorar productos, procesos y experiencia.
Conexión entre calidad de atención, prevención de reclamaciones y reducción del conflicto con la clientela.
Responsabilidad del agente en aplicar correctamente los procedimientos y detectar cuándo algo no funciona en el servicio.
Tratamiento de la atención como experiencia completa que empieza antes del contacto y termina después de la resolución.
Construcción de una visión compartida sobre el valor profesional del trabajo de atención al cliente.
Comprensión básica del salto entre la normativa general de consumo y la regulación específica de los servicios de atención a la clientela.
Lectura de la Ley 10/2025 desde una óptica práctica: qué cambia en la forma de atender, informar, registrar y resolver.
Diferenciación entre entrada en vigor de la ley y período de adaptación de las empresas.
Interpretación de la ley como una norma que afecta al trabajo diario y no solo a documentos legales internos.
Relación entre normativa general, normativa sectorial y obligaciones específicas en sectores básicos o regulados.
Identificación de los puntos de la norma que impactan directamente en llamadas, correos, chats, formularios y reclamaciones.
Distinción entre cumplir formalmente y prestar un servicio claro, accesible y resolutivo para el cliente.
Revisión del riesgo de pensar que la ley afecta solo al teléfono y no al conjunto de canales de atención.
Lectura del cambio regulatorio como oportunidad para profesionalizar el rol del agente de atención.
Elaboración de un mapa básico de obligaciones que todo agente debe conocer y aplicar.
Comprensión general de qué tipos de empresas pueden estar afectadas por la nueva regulación.
Diferenciación entre empresas de servicios básicos de interés general y grandes empresas de otros sectores.
Revisión de los criterios generales que pueden hacer que una empresa esté obligada a aplicar la norma.
Identificación de casos en los que el cliente puede pertenecer a una marca, filial o unidad de negocio distinta.
Tratamiento de la atención cuando existen varias marcas, canales o proveedores implicados en el servicio.
Revisión de prestadores públicos cuando existe relación de consumo con la clientela.
Delimitación de casos fronterizos para saber cuándo conviene consultar, derivar o pedir validación interna.
Evaluación básica de cooperativas y entidades sin ánimo de lucro cuando presten servicios incluidos.
Análisis del impacto práctico por canal, producto y tipo de consulta recibida.
Taller de identificación de situaciones reales en las que el agente debe saber si aplica el procedimiento reforzado.
Lectura de la clientela como titular de derechos de acceso, información, seguimiento y resolución.
Aplicación práctica del principio de gratuidad del servicio de atención.
Desarrollo de una atención eficaz, accesible, inclusiva y no discriminatoria en cada interacción.
Comprensión de la obligación de separar claramente atención al cliente de actividades comerciales.
Tratamiento de la buena fe, la claridad y la utilidad de la respuesta como base de una atención correcta.
Revisión de la necesidad de dejar constancia documental suficiente de las interacciones.
Integración del derecho a ser atendido de forma comprensible, respetuosa y orientada a la solución.
Construcción de una cultura de servicio que no descanse solo en la amabilidad verbal.
Alineación entre lo que la marca promete y lo que el agente puede explicar, tramitar y resolver.
Revisión de incumplimientos frecuentes que pueden afectar a derechos del cliente durante la atención diaria.
Mapa completo de canales y puntos de entrada de la clientela según producto, momento y tipo de necesidad.
Comprensión de una arquitectura multicanal coherente para evitar rebotes, pérdidas de información y frustración del cliente.
Aplicación del principio de admitir, como mínimo, el mismo canal por el que se inició la relación contractual.
Uso correcto de los canales postal, telefónico y electrónico dentro del modelo operativo de atención.
Evitación del error de derivar al cliente a canales que no tienen capacidad real de respuesta o trazabilidad.
Aplicación de criterios de enrutado según tipología del contacto y necesidad real del cliente.
Tratamiento de contactos híbridos donde una incidencia empieza en digital y termina por voz o viceversa.
Continuidad entre autoservicio, agente humano y segundo nivel cuando el caso lo requiera.
Preparación de la atención para poder demostrar qué se ha hecho, cuándo y por qué canal.
Taller de revisión de recorridos de cliente desde la perspectiva del agente y de la persona atendida.
Revisión del papel del teléfono cuando el cliente necesita rapidez, tranquilidad o resolución guiada.
Comprensión de colas, locuciones y flujos de entrada para orientar mejor al cliente durante la llamada.
Tratamiento del tiempo de espera como parte de la experiencia y como posible causa de tensión inicial.
Construcción de una experiencia de voz clara, verificable y consistente con el resto de canales.
Prevención de llamadas repetidas mediante una buena identificación, escucha, registro y cierre del caso.
Ajuste entre la promesa real de servicio y lo que el agente puede informar sin generar falsas expectativas.
Revisión de señales tempranas de saturación, enfado o pérdida de confianza durante la llamada.
Uso adecuado de políticas de devolución de llamada cuando existan y ayuden realmente al cliente.
Integración práctica entre telefonía, CRM, ticketing y evidencias del contacto.
Taller de revisión de llamadas y puntos de dolor desde la actuación del agente.
Comprensión del alcance de la obligación de atención por persona física cuando la clientela lo demande.
Revisión de la prohibición de usar contestadores automáticos como medio exclusivo de atención.
Diseño de flujos donde la automatización apoye, pero no expulse al cliente de la resolución real.
Preparación de un modelo de transferencia a segundo nivel o área especializada sin bloquear la operación.
Tratamiento de la insatisfacción durante la llamada y gestión de ayuda en tiempo real.
Construcción de pautas de intervención con foco en solución y no solo en contención.
Integración entre agente, equipo de apoyo, calidad y operaciones para resolver sin romper la experiencia.
Evitación de transferencias opacas que el cliente percibe como abandono.
Definición de protocolos para el mismo día laborable cuando no pueda producirse la transferencia inmediata.
Taller de escalado humano y resolución en situaciones complejas.
Aplicación de la accesibilidad universal como criterio de atención en todos los canales.
Tratamiento específico de personas mayores, personas con discapacidad y clientes con menor competencia digital.
Uso de apoyos presenciales, telefónicos y escritos cuando la vulnerabilidad lo requiera.
Adaptación de explicaciones, formularios, mensajes y documentación a criterios de comprensión real.
Uso de lectura fácil, pictogramas, video interpretación y mensajería escrita cuando proceda.
Incorporación de accesibilidad digital y cognitiva en la forma de orientar, explicar y confirmar comprensión.
Revisión de situaciones de vulnerabilidad económica, idiomática o emocional dentro del servicio.
Aplicación de protocolos de ayuda individualizada sin infantilizar ni estigmatizar al cliente.
Relación entre accesibilidad, igualdad de trato y prevención de conflicto.
Taller de atención práctica a clientes vulnerables en situaciones reales.
Aplicación práctica del derecho a presentar consultas, quejas e incidencias en las lenguas previstas legalmente.
Preparación de respuestas en la misma lengua utilizada por la clientela cuando proceda.
Tratamiento de la claridad como elemento de calidad, confianza y reducción de conflicto.
Diseño de mensajes útiles que expliquen estado, siguiente paso y plazo sin ambigüedad.
Revisión de la carga emocional y cognitiva de las respuestas corporativas estándar.
Construcción de un estilo de comunicación que reduzca tensión y aumente comprensión.
Adaptación del lenguaje jurídico o técnico a un lenguaje de servicio usable.
Prevención de contradicciones entre agentes, plantillas y canales.
Integración de revisión lingüística y revisión operativa de respuestas.
Taller de reescritura de comunicaciones de atención.
Diferenciación clara entre consulta, incidencia, queja y reclamación para enrutar correctamente cada caso.
Aplicación de un flujo operativo donde cada tipo de contacto tenga dueño, plazo y salida prevista.
Evitación de mezclar todo en una misma bandeja sin criterio de prioridad ni tipología.
Tratamiento especial de incidencias que afectan a continuidad del servicio o a derechos sensibles.
Aplicación de criterios de admisión, clasificación y derivación sin cargar al cliente con trámites inútiles.
Revisión del punto exacto donde una consulta se convierte en queja o una incidencia en reclamación.
Uso de protocolos que reduzcan fricción en el paso de un nivel a otro.
Coordinación entre front, backoffice y áreas técnicas para no romper la cadena de resolución.
Construcción de evidencias válidas desde el primer contacto para evitar retrabajo posterior.
Taller de clasificación y tramitación de casos de principio a fin.
Comprensión de los SLAs internos y de su relación con las exigencias legales y la realidad operativa.
Aplicación del plazo máximo de un mes para atender y resolver quejas y reclamaciones en el ámbito general.
Tratamiento específico de las incidencias relativas a continuidad del servicio en servicios básicos de tracto sucesivo.
Preparación de respuestas y actuaciones alineadas con plazos más exigentes cuando el caso lo requiera.
Revisión de cómo medir correctamente plazo de respuesta, plazo de resolución y plazo de cierre comunicado.
Evitación de cierres falsos o respuestas defensivas usadas solo para detener el contador.
Consulta de tiempos por canal, tipología y causa para informar correctamente al cliente.
Activación de escalados cuando el riesgo de incumplimiento aumenta.
Integración de los plazos legales en el trabajo diario del agente y del backoffice.
Taller de mapeo de tiempos, colas y cuellos de botella desde la operativa diaria.
Construcción de un registro correcto que permita demostrar qué se recibió, cuándo, por qué canal y con qué contenido.
Uso de soportes duraderos que sirvan tanto a la operación como a revisiones internas, externas o administrativas.
Revisión de los datos mínimos que deben conservarse para cada interacción.
Integración práctica entre CRM, ticketing, telefonía y correo para evitar trazas partidas o incompletas.
Preparación de evidencias útiles ante reclamación externa, revisión administrativa o conflicto judicial.
Tratamiento del histórico del cliente sin invadir privacidad ni perder continuidad.
Aplicación de criterios de calidad documental y de cierre válido.
Evitación de anotaciones vagas que impiden revisar si se actuó correctamente.
Uso del registro como herramienta de continuidad, seguimiento y protección del cliente y de la empresa.
Taller de revisión de expedientes reales y calidad de registro.
Comprensión básica de la obligación de evaluar el nivel de calidad del servicio de atención a la clientela.
Identificación de cómo la actuación diaria del agente alimenta la calidad medible del servicio.
Selección de parámetros de calidad que el agente puede aplicar en llamadas, correos, chats y expedientes.
Relación entre la evaluación exigida por la ley y los controles internos de calidad.
Preparación de interacciones claras, completas y verificables que puedan ser revisadas posteriormente.
Integración de la calidad en la gestión ordinaria y no como una revisión aislada.
Revisión de responsabilidades del agente sobre registro, información, trato, derivación y cierre.
Detección de debilidades frecuentes que hacen que el procedimiento exista en papel pero no en la atención real.
Construcción de una hoja de trabajo para mejorar la calidad individual y de equipo.
Taller de aplicación práctica de criterios de calidad en interacciones reales.
Comprensión básica de por qué el servicio de atención puede ser revisado interna, externa o administrativamente.
Revisión del papel del agente en la generación de información fiable, completa y trazable.
Preparación de la atención diaria para evitar improvisaciones documentales posteriores.
Coordinación entre agente, operaciones, calidad y áreas de apoyo para mantener evidencias consistentes.
Gestión de errores y acciones correctoras desde la mejora de la práctica diaria.
Comprensión de que la documentación del servicio puede formar parte de revisiones formales de calidad.
Tratamiento de requerimientos internos o externos como situaciones que exigen orden, datos y trazabilidad.
Conservación documental durante los plazos exigidos y respeto de las políticas internas.
Uso de las revisiones como palanca de mejora y no solo como control defensivo.
Taller de revisión de casos desde una perspectiva de evidencia, trazabilidad y mejora.
Comprensión del modelo de calidad de interacciones más allá del cumplimiento de guion.
Uso de criterios claros para valorar forma, fondo, resolución y experiencia del cliente.
Integración entre revisión de calidad, feedback y mejora de la actuación del agente.
Tratamiento diferenciado de errores críticos, errores recuperables y oportunidades de mejora.
Revisión de llamadas, correos y chats con foco en comportamiento, criterio y calidad de respuesta.
Uso de la calidad para detectar problemas de proceso y no solo errores individuales.
Participación en sesiones de revisión y aprendizaje para reducir diferencias de criterio.
Relación entre calidad, tiempos y satisfacción sin fomentar atajos de mala calidad.
Aplicación de feedback continuo para mejorar escucha, registro, explicación y cierre.
Taller de revisión de interacciones y construcción de compromisos de mejora.
Separación clara entre servicio de atención a la clientela y actividad comercial persuasiva.
Revisión de prácticas de venta inadecuadas durante llamadas de queja o reclamación.
Aplicación de límites internos para proteger experiencia, reputación y cumplimiento.
Identificación de situaciones donde una propuesta comercial puede resultar abusiva o contraproducente.
Uso de reglas de negocio para campañas, derivaciones y atención postventa.
Coordinación entre marketing, ventas y ATC para evitar mensajes incompatibles al cliente.
Tratamiento del contacto de servicio como momento de recuperación de confianza y no de presión comercial.
Revisión de scripts y argumentarios desde la óptica de la nueva ley.
Detección de desvíos de comportamiento comercial dentro del servicio.
Taller de análisis de contactos híbridos entre atención y venta.
Comprensión del modelo de responsabilidad cuando la atención se presta de forma externalizada.
Revisión práctica de cómo los SLAs, guiones y procedimientos afectan al trabajo diario del agente.
Aplicación de criterios de calidad aunque la atención se preste desde un proveedor externo.
Integración entre sistemas del proveedor y sistemas de la empresa principal para mantener trazabilidad.
Tratamiento de la formación, guiones y procedimientos cuando conviven varios proveedores.
Gestión de discrepancias entre el procedimiento previsto y la práctica real del contact center.
Preparación para revisiones cruzadas y controles de calidad operativa.
Revisión de incentivos que empujan a cerrar rápido en lugar de resolver bien.
Coordinación entre agente, proveedor y empresa para elevar incidencias de calidad o cumplimiento.
Taller de revisión de casos atendidos por proveedor externo y riesgos asociados.
Uso de automatización, IVR, bots y formularios como apoyo al servicio y no como barrera.
Comprensión del autoservicio útil cuando resuelve de verdad y no cuando solo desvía carga.
Integración entre herramientas de automatización y atención humana personalizada.
Revisión de criterios para decidir qué casos deben poder resolver bots y cuáles requieren agente.
Detección de trampas habituales en automatización mal diseñada: bucles, callejones sin salida o pérdida de contexto.
Aplicación de un handoff limpio desde bot a agente con toda la información relevante.
Relación entre automatización y accesibilidad para no excluir perfiles vulnerables.
Control de respuestas automatizadas desde la experiencia real percibida por el cliente.
Uso de métricas específicas del autoservicio y su impacto en la operación diaria.
Taller de rediseño de journeys automatizados desde la mirada del cliente y del agente.
Comprensión del impacto operativo de la regulación reciente sobre numeración para atención a la clientela.
Revisión de números válidos para atención a la clientela y sus condiciones de uso.
Separación estructural entre numeración de atención y numeración de llamadas comerciales.
Adaptación de centralitas, directorios, web y scripts al nuevo marco.
Prevención de prácticas confusas que mezclan atención entrante con identificación de llamadas salientes comerciales.
Coordinación entre ATC, marketing, telecomunicaciones y proveedores de telefonía.
Aplicación de una política interna de numeración coherente, clara y defendible.
Revisión de costes para la clientela y de gratuidad exigible según tipo de servicio.
Identificación de errores frecuentes al informar números, canales o vías de contacto.
Taller de revisión de inventario telefónico y riesgos asociados para la atención diaria.
Comprensión de un cuadro de indicadores que combine cumplimiento legal, calidad y experiencia.
Revisión de indicadores clásicos como ASA, abandono, FCR y backlog desde una visión práctica para el agente.
Incorporación de métricas de accesibilidad, escalado humano, repetición de contacto y calidad documental.
Relación entre indicadores de operación y calidad real percibida por la clientela.
Identificación de alertas tempranas que detectan deterioro antes de que aparezca conflicto externo.
Uso del reporting para entender prioridades, cargas de trabajo y oportunidades de mejora.
Evitación de métricas que empujen a cerrar contactos sin resolver realmente.
Tratamiento de desviaciones recurrentes mediante causa raíz y no solo explicación superficial.
Integración entre dato operativo, calidad individual y plan de mejora.
Taller de lectura de indicadores y decisiones prácticas para agentes.
Aplicación de técnicas de recuperación del servicio cuando la empresa llega tarde o mal a la interacción.
Tratamiento de clientes frustrados sin caer en promesas imposibles ni en respuestas defensivas.
Uso de la empatía con criterio, sin sustituir resolución por tono amable vacío.
Preparación de cierres que realmente devuelvan control al cliente y no solo finalicen la llamada.
Revisión de errores que convierten una incidencia sencilla en una reclamación grave.
Aplicación de protocolos de desescalada verbal y escrita para momentos de alta tensión.
Coordinación con segundo nivel, área legal o negocio cuando el caso tiene dimensión reputacional.
Diferenciación entre compensación, explicación, reconocimiento de error y solución técnica.
Aprendizaje a partir de conflictos repetidos para mejorar la actuación futura.
Taller de service recovery sobre casos reales.
Revisión del papel de correo, formularios, mensajería y carta postal dentro del servicio.
Uso de plantillas útiles que no parezcan respuestas impersonales ni evasivas.
Alineación de plantillas con plazos, idioma, canal y tipo de expediente.
Redacción de mensajes de acuse, seguimiento, ampliación de información y resolución.
Evitación de textos defensivos que agravan el conflicto en vez de cerrarlo.
Integración entre lenguaje claro, precisión jurídica y consistencia operativa.
Revisión de cuándo usar una plantilla, cuándo adaptarla y cuándo escalar la respuesta.
Tratamiento del soporte escrito como evidencia legal y como experiencia de cliente simultáneamente.
Uso correcto de una biblioteca viva de respuestas por casuística.
Taller de redacción y rediseño de plantillas reales.
Revisión de las diferencias prácticas entre retail general y servicios básicos de interés general.
Tratamiento específico de continuidad del servicio en agua, energía, telecomunicaciones, transporte y otros sectores sensibles.
Lectura de especialidades sectoriales cuando la normativa propia complementa o prevalece en parte.
Aplicación de protocolos reforzados para sectores donde la interrupción afecta al día a día del cliente.
Revisión de particularidades del sector financiero y su régimen sectorial de reclamaciones.
Coordinación entre front de atención, oficina física y servicios especializados cuando el sector lo exija.
Preparación de mensajes y tiempos ajustados a la criticidad del servicio prestado.
Identificación de exigencias extra sobre gratuidad, disponibilidad y escalado en sectores regulados.
Uso de una matriz sectorial de obligaciones y riesgos como apoyo a la atención.
Taller de adaptación de la respuesta del agente a sectores de alta sensibilidad.
Comprensión del diagnóstico de brechas entre situación actual y exigencias del nuevo marco.
Identificación de cambios que afectan directamente al trabajo del agente: guiones, canales, plazos, registros y plantillas.
Aplicación práctica de nuevas pautas de atención dentro del calendario de adaptación de la empresa.
Comprensión de cómo legal, operaciones, calidad, IT, RR. HH., proveedor externo y agentes participan en el proceso de cambio.
Preparación de acciones sobre web, contratos, guiones, telefonía, formación y reporting.
Revisión del impacto de los cambios sobre la capacidad real de atención.
Seguimiento de hitos para no llegar tarde al calendario de adaptación.
Participación del agente en la detección de problemas prácticos durante la implantación.
Preparación de evidencias internas para revisiones de calidad y mejora operativa.
Taller de aportaciones del equipo de atención al plan de adaptación.
Pensado para quienes deben dominar Atención al Cliente y Nueva Ley ATC para Agentes en su día a día
Agentes de Atención al Cliente y Experiencia de Cliente
Este perfil encaja de forma natural porque es quien está en contacto directo con la clientela y quien convierte el modelo de servicio en una experiencia real. El curso le aporta criterios prácticos para atender mejor, registrar correctamente, explicar con claridad, reducir repeticiones, gestionar situaciones tensas y aplicar las obligaciones básicas de la nueva Ley ATC en su día a día.
Personal de Contact Center, Soporte y Postventa
Los equipos de contact center, soporte y postventa suelen recibir consultas, incidencias y reclamaciones de muy distinta naturaleza, muchas veces bajo presión de tiempo y volumen. Esta formación les ayuda a clasificar mejor cada contacto, evitar derivaciones innecesarias, mantener la trazabilidad, usar correctamente guiones y plantillas, y ofrecer una atención más resolutiva y consistente.
Equipos de Quejas, Reclamaciones e Incidencias
Para estos perfiles, la nueva Ley ATC no es solo una cuestión legal, sino una guía práctica para ordenar mejor la gestión diaria de expedientes. El curso les ayuda a diferenciar consultas, incidencias, quejas y reclamaciones, respetar plazos, construir evidencias, comunicar el estado del caso y cerrar con mayor claridad y seguridad.
Agentes de Canales Escritos, Telefónicos y Digitales
La atención actual rara vez ocurre en un solo canal. Un cliente puede empezar por web, continuar por correo, llamar por teléfono y terminar en una reclamación formal. El curso ayuda a los agentes a mantener continuidad, evitar contradicciones, registrar bien el contexto y adaptar el lenguaje a cada canal sin perder calidad ni cumplimiento.
Mandos intermedios, supervisores y responsables de equipo
Este perfil sigue obteniendo valor porque la nueva regulación aterriza en la operativa diaria: turnos, colas, escalados, guiones, registros, transferencias, trazabilidad y revisión de casos complejos. La formación les ayuda a acompañar mejor a los agentes, resolver dudas, homogeneizar criterios y reforzar la calidad sin convertir el control en mera fiscalización.
Proveedores externalizados y contact centers
Los servicios de atención subcontratados suelen ser un punto crítico de riesgo cuando el contrato promete una cosa, la operación ejecuta otra y la responsabilidad jurídica sigue recayendo en la empresa principal. Este curso les da un marco práctico para alinear calidad, compliance, scripts, tiempos, evidencias, formación y reporting con el estándar que hoy exige el mercado y el nuevo marco legal.
Empresas que ya han formado a sus equipos
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Analista Financiero
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Sí. La norma vigente es la Ley 10/2025, de 26 de diciembre, por la que se regulan los servicios de atención a la clientela. Entró en vigor el 28 de diciembre de 2025. Ahora bien, existe un período general de adaptación de 12 meses para las empresas incluidas en su ámbito, por lo que el cumplimiento operativo completo debe planificarse con anticipación y no dejarse para el último momento.
Afecta, por un lado, a todas las empresas que presten determinados servicios básicos de interés general en España, como agua, gas, electricidad, transporte de pasajeros, servicios postales, comunicaciones electrónicas y servicios financieros. Y, por otro lado, afecta a grandes empresas de otros sectores orientados principalmente a consumidores cuando cumplan los umbrales de plantilla o volumen económico previstos en la ley.
Sí, en términos relevantes. La ley prohíbe usar contestadores automáticos u otros medios análogos como medio exclusivo de atención y reconoce la obligación de atención por persona física cuando el cliente la demande. Para el agente, esto significa que la automatización puede ayudar, pero no debe convertirse en una barrera que impida la atención real cuando el cliente necesita intervención humana.
La ley establece como principio general que el servicio de atención a la clientela debe ser gratuito, y añade que, en los servicios básicos de interés general, las empresas deben disponer en todo caso de un teléfono gratuito de atención al consumidor. También prohíbe derivar desde un teléfono gratuito a números que impliquen coste para la clientela.
Hay varios, pero dos son especialmente importantes para la atención diaria. Primero, la obligación general de atender y resolver quejas y reclamaciones en el plazo de un mes. Segundo, en contratos de tracto sucesivo vinculados a servicios básicos de interés general, las incidencias sobre continuidad del servicio, como cortes o suspensión, deben ser respondidas en un máximo de dos horas. Además, en esos servicios el canal para comunicar incidencias de continuidad debe estar disponible 24/7.
Sí. La trazabilidad es una parte esencial del nuevo enfoque. Para el agente, esto implica registrar correctamente qué ha pedido el cliente, por qué canal, cuándo, qué se le ha respondido, qué documentación se ha aportado, qué pasos quedan pendientes y si el caso se ha escalado. Un mal registro puede generar repeticiones, errores, reclamaciones y dificultades ante una revisión posterior.
Sí. En abril de 2026 se publicaron resoluciones que concretan la numeración atribuida a los servicios de atención a la clientela y a las llamadas comerciales. Para atención a la clientela se atribuyen numeración corta interna de operadores, numeración 800/900 y numeración geográfica en condiciones tarifarias estándar. Para llamadas comerciales se atribuye el rango 400, que no puede usarse para atención al cliente.
A ambas cosas, pero desde el puesto de trabajo del agente. No es un curso motivacional sobre trato al cliente ni una clase puramente jurídica. Está pensado para unir atención real, lenguaje claro, gestión emocional, clasificación de casos, registro, escalado, cumplimiento básico y calidad de servicio. Por eso sirve muy bien para equipos que atienden clientes a diario y necesitan criterios más claros y aplicables.
Sí. En contexto corporativo, esta formación puede plantearse como bonificable hasta el 100% si la empresa dispone de crédito suficiente y tramita correctamente la acción formativa conforme al marco aplicable. En este caso suele tener mucho sentido, porque combina actualización legal, mejora operativa y refuerzo de experiencia de cliente en una sola formación.
- Ley 10/2025, de 26 de diciembre, por la que se regulan los servicios de atención a la clientela, con entrada en vigor el 28 de diciembre de 2025 y régimen transitorio general de 12 meses. - Ámbito subjetivo, derechos de la clientela, gratuidad, atención humana, canales mínimos, plazos de resolución, evaluación anual de calidad, auditoría y obligaciones de publicación previstos en la Ley 10/2025. - Resoluciones de abril de 2026 sobre atribución de numeración para servicios de atención a la clientela y para llamadas comerciales.
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Sí. La norma vigente es la Ley 10/2025, de 26 de diciembre, por la que se regulan los servicios de atención a la clientela. Entró en vigor el 28 de diciembre de 2025. Ahora bien, existe un período general de adaptación de 12 meses para las empresas incluidas en su ámbito, por lo que el cumplimiento operativo completo debe planificarse con anticipación y no dejarse para el último momento.
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Afecta, por un lado, a todas las empresas que presten determinados servicios básicos de interés general en España, como agua, gas, electricidad, transporte de pasajeros, servicios postales, comunicaciones electrónicas y servicios financieros. Y, por otro lado, afecta a grandes empresas de otros sectores orientados principalmente a consumidores cuando cumplan los umbrales de plantilla o volumen económico previstos en la ley.
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Sí, en términos relevantes. La ley prohíbe usar contestadores automáticos u otros medios análogos como medio exclusivo de atención y reconoce la obligación de atención por persona física cuando el cliente la demande. Para el agente, esto significa que la automatización puede ayudar, pero no debe convertirse en una barrera que impida la atención real cuando el cliente necesita intervención humana.
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La ley establece como principio general que el servicio de atención a la clientela debe ser gratuito, y añade que, en los servicios básicos de interés general, las empresas deben disponer en todo caso de un teléfono gratuito de atención al consumidor. También prohíbe derivar desde un teléfono gratuito a números que impliquen coste para la clientela.
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Hay varios, pero dos son especialmente importantes para la atención diaria. Primero, la obligación general de atender y resolver quejas y reclamaciones en el plazo de un mes. Segundo, en contratos de tracto sucesivo vinculados a servicios básicos de interés general, las incidencias sobre continuidad del servicio, como cortes o suspensión, deben ser respondidas en un máximo de dos horas. Además, en esos servicios el canal para comunicar incidencias de continuidad debe estar disponible 24/7.
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Sí. La trazabilidad es una parte esencial del nuevo enfoque. Para el agente, esto implica registrar correctamente qué ha pedido el cliente, por qué canal, cuándo, qué se le ha respondido, qué documentación se ha aportado, qué pasos quedan pendientes y si el caso se ha escalado. Un mal registro puede generar repeticiones, errores, reclamaciones y dificultades ante una revisión posterior.
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Sí. En abril de 2026 se publicaron resoluciones que concretan la numeración atribuida a los servicios de atención a la clientela y a las llamadas comerciales. Para atención a la clientela se atribuyen numeración corta interna de operadores, numeración 800/900 y numeración geográfica en condiciones tarifarias estándar. Para llamadas comerciales se atribuye el rango 400, que no puede usarse para atención al cliente.
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A ambas cosas, pero desde el puesto de trabajo del agente. No es un curso motivacional sobre trato al cliente ni una clase puramente jurídica. Está pensado para unir atención real, lenguaje claro, gestión emocional, clasificación de casos, registro, escalado, cumplimiento básico y calidad de servicio. Por eso sirve muy bien para equipos que atienden clientes a diario y necesitan criterios más claros y aplicables.
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Sí. En contexto corporativo, esta formación puede plantearse como bonificable hasta el 100% si la empresa dispone de crédito suficiente y tramita correctamente la acción formativa conforme al marco aplicable. En este caso suele tener mucho sentido, porque combina actualización legal, mejora operativa y refuerzo de experiencia de cliente en una sola formación.
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- Ley 10/2025, de 26 de diciembre, por la que se regulan los servicios de atención a la clientela, con entrada en vigor el 28 de diciembre de 2025 y régimen transitorio general de 12 meses. - Ámbito subjetivo, derechos de la clientela, gratuidad, atención humana, canales mínimos, plazos de resolución, evaluación anual de calidad, auditoría y obligaciones de publicación previstos en la Ley 10/2025. - Resoluciones de abril de 2026 sobre atribución de numeración para servicios de atención a la clientela y para llamadas comerciales.
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